Las familias cuestionan la forma en que se realizó el traslado y advierten sobre el impacto emocional que puede provocar una separación abrupta en niños que ya atravesaron situaciones de abandono y vulnerabilidad. Reclaman respuestas a las autoridades provinciales y anticiparon presentaciones ante la Justicia.

Tres niños fueron retirados durante la jornada de ayer de sus hogares de tránsito en Venado Tuerto, en un procedimiento que generó un fuerte cuestionamiento por parte de las Familias Solidarias, quienes calificaron la medida como “intempestiva, violenta e injustificada”.

Según relataron las familias, habían sido convocadas a una reunión por la Delegación Regional dependiente de la Dirección Provincial de Promoción y Protección de los Derechos de la Niñez, Adolescencia y Familia de Santa Fe. Sin embargo, sostienen que al llegar se les comunicó que los niños serían trasladados.

El principal reclamo no está centrado únicamente en la decisión de trasladar a los menores, sino en la forma en que se concretó la medida. De acuerdo con las familias, no habrían recibido información suficiente sobre el destino de los niños ni se habría implementado una transición progresiva que contemplara las necesidades emocionales de cada uno.

El impacto de una separación abrupta
Las Familias Solidarias advierten que para un niño que atravesó previamente situaciones de abandono, la separación repentina de su hogar de tránsito puede significar una nueva experiencia de ruptura.

Durante el tiempo que permanecen con una familia solidaria, los niños construyen rutinas y vínculos afectivos: una habitación, una cama, juguetes, horarios, personas de referencia y adultos que aprenden a reconocer sus necesidades y brindarles contención.

“Para un adulto puede tratarse de un traslado. Para un expediente puede ser un cambio de domicilio. Para una institución puede ser una decisión administrativa. Pero para un niño es su mundo”, expresaron.

En ese sentido, remarcaron que una desvinculación debería contemplar una preparación previa, explicaciones adecuadas a la edad y un acompañamiento que permita reducir el impacto emocional del cambio.

“No se puede volver a abandonar a un niño en nombre de su protección”

Uno de los principales interrogantes planteados por las Familias Solidarias es cómo puede protegerse a un niño mediante una medida que, por la manera en que se ejecuta, pueda hacerlo sentir nuevamente abandonado.

“Los niños no son un expediente. No son un objeto. No son un número”, sostienen.

Las familias consideran que los menores necesitan previsibilidad, estabilidad y vínculos seguros, especialmente cuando ya atravesaron situaciones de vulnerabilidad.

Por eso, insisten en que una desvinculación no puede reducirse simplemente a retirar a un niño de un lugar y trasladarlo a otro. Debe existir un proceso que permita prepararlo y acompañarlo emocionalmente.

Reclaman respuestas a las autoridades provinciales
Las Familias Solidarias solicitaron explicaciones a autoridades de la Secretaría de los Derechos de Niñez, Adolescencia y Familia y de la Dirección Provincial de Promoción de los Derechos de la Niñez, Adolescencia y Familia – Interior.

También plantearon sus cuestionamientos ante la estructura del Ministerio de Igualdad y Desarrollo Humano de Santa Fe, del cual dependen las políticas provinciales vinculadas con la protección de derechos de niños y adolescentes.

Entre los interrogantes planteados aparecen cuestiones vinculadas al interés superior de los niños, su derecho a ser escuchados, la evaluación del impacto emocional de la separación y quién tomó la decisión de ejecutar el procedimiento de esa manera.

Anticipan presentaciones ante la Justicia
Las Familias Solidarias anticiparon que realizarán las presentaciones pertinentes ante la Justicia para que se investigue lo sucedido y se determinen las responsabilidades que correspondan.

El planteo, aseguran, excede la situación particular de estos tres niños y abre una discusión sobre la manera en que deben aplicarse las medidas de protección de derechos.

“Podemos ser transitorias en la vida de un niño. Pero nuestro compromiso con ellos no lo es”, expresaron.

El reclamo pone el foco en una cuestión central: detrás de cada expediente existe un niño con vínculos, emociones, miedos y necesidades que deben ser contemplados. Y, según las Familias Solidarias, ninguna medida destinada a protegerlo debería ejecutarse de una manera que pueda hacerle sentir que nuevamente está siendo abandonado.

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