El perro había sido rescatado de la vía pública tras una denuncia por maltrato animal y llegó en un delicado estado de salud al Dispensario Municipal, que funciona desde el Refugio Canino de Venado Tuerto. Tras una intensa recuperación y luego de encontrar una familia que lo adoptó, Pluto falleció. Su historia volvió a poner en el centro la importancia de denunciar el abandono y el maltrato animal.
La historia de Pluto conmovió durante meses a vecinos de Venado Tuerto. Su vida estuvo marcada por el abandono y el sufrimiento, pero también por la solidaridad de cientos de personas que se movilizaron para ayudarlo y por el amor de una familia que decidió darle el hogar que nunca había tenido.
Pluto llegó al Dispensario Municipal, que presta servicio desde el Refugio Canino de Venado Tuerto, luego de que una denuncia por maltrato motivara la intervención de IMuSCA (Instituto Municipal de Salud y Convivencia Animal) y su retiro de la vía pública.
Cuando fue rescatado, su estado de salud era preocupante. El abandono había dejado importantes consecuencias y requería un tratamiento complejo y costoso. Desde el Refugio decidieron acompañar su recuperación y hacer visible su situación para conseguir la ayuda necesaria.
La respuesta de la comunidad no tardó en llegar.
Gracias a la solidaridad de los vecinos que colaboraron, Pluto pudo recibir la atención veterinaria que necesitaba. En pocos días comenzaron a observarse las primeras señales de recuperación: su piel empezó a sanar, mejoró su estado de ánimo y también comenzó a cambiar su relación con las personas.
Una familia le dio una nueva oportunidad
Mientras Pluto avanzaba en su recuperación apareció una familia dispuesta a adoptarlo y continuar con su tratamiento de manera particular.
Desde el Refugio Canino describieron a sus nuevos cuidadores como una verdadera “cuna de oro”, en referencia a aquellas familias que, después de tantos años acompañando adopciones, saben que pueden brindarles a los animales una vida digna y llena de cuidados.
El Dispensario e IMuSCA, responsables de la guarda de Pluto, resolvieron que continuara su tratamiento en ese hogar. La decisión fue acompañada por el Refugio, priorizando el bienestar del animal.
“Ningún refugio puede reemplazar a una familia”, remarcaron desde la institución.
Sin embargo, pese a todos los esfuerzos, la salud de Pluto comenzó a deteriorarse nuevamente.
Su familia adoptiva lo acompañó durante todo el proceso, concurrió en reiteradas oportunidades a veterinarias y se aseguró de que no le faltara nada. Pero finalmente llegó la noticia que nadie quería recibir: Pluto había fallecido.
Una vida difícil que terminó rodeada de amor
Desde el Refugio lamentaron que Pluto no pudiera disfrutar durante más tiempo de esa nueva vida, aunque encontraron consuelo en saber que, durante sus últimos días, pudo conocer algo que durante mucho tiempo le había sido negado: un hogar, cuidado y afecto.
“Las imágenes hablan por sí solas”, señalaron desde el Refugio, destacando que Pluto estuvo acompañado, cuidado y querido durante su última etapa.
Su historia también dejó un mensaje que va más allá de su triste desenlace. El caso de Pluto recordó la importancia de no ser indiferentes ante situaciones de maltrato o abandono animal, pero también mostró cómo la solidaridad y el compromiso colectivo pueden cambiar, aunque sea por un tiempo, el destino de un animal que sufrió.
La persona responsable de Pluto había sido denunciada e imputada por maltrato animal, a raíz de la situación en la que fue encontrado el perro.
Pluto tuvo una vida difícil. Pero después de conocer el abandono, el dolor y la enfermedad, pudo finalmente conocer el calor de una familia.
“Hasta siempre, Pluto”, despidieron desde el Refugio Canino de Venado Tuerto, agradeciendo especialmente a la familia que decidió abrirle las puertas de su hogar y a todas las personas que acompañaron su recuperación.
