Durante décadas, hablar del centro de Venado Tuerto era hablar de la calle Belgrano. Era el punto de encuentro por excelencia, el lugar donde estaban las principales tiendas, los comercios históricos, los bares y el movimiento constante de vecinos que no solo iban a comprar, sino también a pasear. Hoy, esa imagen parece pertenecer al recuerdo.

Al recorrer la principal arteria comercial de la ciudad, el panorama llama la atención. Locales vacíos, persianas bajas y carteles de “Se alquila” o “Se vende” ocupan espacios donde durante años funcionaron negocios que marcaron la historia comercial de Venado Tuerto. Muchos de esos comercios tradicionales desaparecieron, algunos por jubilaciones de sus propietarios, otros por la crisis económica y varios porque simplemente ya no pudieron sostenerse. También varios cambiaron de rubro.

La pregunta es inevitable: ¿qué cambió?

La respuesta seguramente no sea única. Por un lado, los hábitos de consumo evolucionaron. El crecimiento del comercio electrónico hizo que miles de personas comenzaran a comprar desde sus casas, muchas veces encontrando mejores precios o mayor variedad. Ya no es necesario recorrer el centro para conseguir un producto que puede llegar en pocos días mediante una compra online.

Pero tampoco puede ignorarse que el propio mapa comercial de Venado Tuerto fue cambiando. Lo que antes estaba casi exclusivamente concentrado en la calle Belgrano hoy se distribuye en otros sectores de la ciudad. Calles como Estrugamou, San Martín, Brown, Santa Fe, Marconi o Jujuy, entre otras, fueron ganando protagonismo con la apertura de nuevos locales, supermercados, servicios y propuestas gastronómicas. El movimiento comercial dejó de tener un único epicentro.

A esto se suman otros factores que comerciantes mencionan desde hace años: los altos costos de alquiler, la presión impositiva, la caída del consumo y las dificultades para sostener pequeñas empresas familiares. El resultado está a la vista: un centro que, aunque sigue siendo importante, perdió parte del dinamismo que lo caracterizaba.

En este contexto, el municipio puso en marcha las obras de remodelación y puesta en valor de la calle Belgrano. Nuevas veredas e iluminación, mejoras urbanísticas y un entorno más moderno buscan devolverle atractivo al paseo céntrico. Sin dudas, una ciudad necesita espacios públicos cuidados y agradables, y la inversión en infraestructura siempre es bienvenida.

Sin embargo, surge otro interrogante: ¿alcanza con embellecer una calle para recuperar su vida comercial?

La experiencia de muchas ciudades muestra que no. Un centro comercial necesita mucho más que una renovación estética. Requiere políticas que incentiven la apertura de nuevos negocios, eventos que atraigan público, facilidades para emprendedores, seguridad, estacionamiento, actividades culturales y una estrategia que vuelva a convertir al centro en un lugar elegido para caminar, comprar y permanecer.

Quizás el desafío no sea que la calle Belgrano vuelva a ser exactamente la de hace treinta años, porque la ciudad cambió y los consumidores también. Tal vez el verdadero objetivo sea construir un nuevo centro, adaptado a los tiempos actuales, capaz de convivir con el crecimiento de otros corredores comerciales y con una forma diferente de consumir.

Porque las ciudades evolucionan. La pregunta es si Venado Tuerto logrará que esa evolución fortalezca a su centro histórico o si la calle que durante generaciones fue el símbolo del comercio local terminará siendo apenas un recuerdo de lo que alguna vez fue.

El debate está abierto. ¿La calle Belgrano puede volver a ser el corazón comercial de Venado Tuerto o la ciudad ya eligió, definitivamente, un nuevo mapa para comprar, pasear y vivir?

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