El entrenador argentino seguirá al frente de la selección estadounidense más allá del Mundial 2026 y tendrá un rol clave en el desarrollo del fútbol del país. La Federación confirmó que el programa cuenta con el respaldo de una importante inversión filantrópica encabezada por el magnate Kenneth C. Griffin.
Mauricio Pochettino continuará como entrenador de la selección de Estados Unidos hasta 2030. La Federación de Fútbol de ese país (US Soccer) anunció este lunes la renovación del argentino por cuatro años, en un acuerdo que no solo garantiza su continuidad al frente del seleccionado mayor, sino que también amplía sus funciones a toda la estructura del fútbol estadounidense.
La extensión del contrato llega acompañada de otro dato de enorme impacto: el proyecto será financiado en buena parte por una multimillonaria donación privada. Según informó la propia federación, la continuidad de Pochettino y la expansión del programa de la selección masculina cuentan con el respaldo de una “importante donación filantrópica” de Kenneth C. Griffin, fundador y director ejecutivo del fondo de inversión Citadel y de Griffin Catalyst. Además, el proyecto también recibirá aportes de Scott Goodwin, Adam Freede y varios socios comerciales.
La decisión representa una fuerte apuesta de US Soccer para consolidar un proceso que comenzó en septiembre de 2024 y que tuvo como primer gran objetivo el Mundial 2026, en el que Estados Unidos alcanzó una actuación histórica.
Bajo la conducción del entrenador nacido en la localidad santafesina de Murphy, el seleccionado estadounidense ganó su grupo por apenas tercera vez en su historia, logró su primer triunfo en una fase eliminatoria mundialista desde Corea-Japón 2002 al vencer a Bosnia y Herzegovina en los dieciseisavos de final y estableció un nuevo récord de victorias en una misma Copa del Mundo.
Con el nuevo contrato, el rol de Pochettino irá mucho más allá del equipo absoluto. El ex entrenador de Tottenham, París Saint-Germain y Chelsea asesorará a la federación en el desarrollo de las selecciones juveniles, la formación de entrenadores, la articulación con las ligas profesionales y la planificación técnica de todo el sistema futbolístico estadounidense.
“Trabajando junto a U.S. Soccer durante los últimos dos años, nos quedó claro que existe un enorme potencial para fortalecer aún más el programa de la Selección masculina”, afirmó Pochettino.
“La pasión que sentimos de parte de los hinchas durante el Mundial reforzó nuestra convicción sobre todo lo que se puede lograr aquí. Queremos dejar un impacto duradero en el deporte del país que nos recibió tan cálidamente y que ese legado vaya más allá de los resultados dentro de la cancha”, agregó.
El director ejecutivo y secretario general de U.S. Soccer, JT Batson, destacó que la renovación apunta a sostener el crecimiento del seleccionado y acelerar el desarrollo del fútbol en todo el país.
“Mauricio y su cuerpo técnico creen en el futuro del fútbol en Estados Unidos. Tenemos mucho trabajo por delante para cumplir nuestras ambiciones, entre ellas competir para ganar Mundiales y convertir al fútbol en el deporte más practicado en todas las comunidades”, sostuvo.
La continuidad del argentino también garantiza estabilidad de cara al próximo ciclo mundialista. Antes de comenzar las Eliminatorias para el Mundial 2030, Estados Unidos disputará la Liga de Naciones de la Concacaf y la Copa Oro en 2027 y 2029, además de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, una competencia que será clave para el desarrollo de los jóvenes talentos.
es y 23 jugadores distintos marcaron goles con la camiseta estadounidense, en línea con una política orientada a ampliar la base del seleccionado.
Pero el anuncio también deja al descubierto un modelo de gestión poco habitual en el fútbol internacional. La propia federación confirmó que la continuidad del proyecto deportivo se sostiene, en buena medida, gracias al aporte económico de grandes empresarios privados. La donación de Kenneth C. Griffin -uno de los financistas más influyentes de Estados Unidos-aparece como el respaldo decisivo para una inversión que busca transformar no solo a la selección mayor, sino a toda la estructura del fútbol estadounidense durante los próximos cuatro años.
