Hay historias que trascienden la rutina de un hospital y quedan grabadas para siempre en la memoria de quienes las viven. La madrugada del sábado 11 de julio fue una de ellas en el SAMCo de María Teresa, donde el llanto de un recién nacido volvió a llenar de emoción los pasillos después de dos años y cinco meses.
Todo comenzó a las 5.15, cuando una mujer de una familia de la zona rural llegó al centro de salud cursando un trabajo de parto avanzado. Tras la evaluación médica, el equipo comprendió que ya no había tiempo para un traslado: la guardia debía convertirse, en cuestión de minutos, en una sala de partos.
Con profesionalismo, calma y un trabajo perfectamente coordinado, médicos, enfermeros y personal de ambulancia acompañaron uno de los momentos más importantes en la vida de una familia.
A las 6.05 nació Julián, con un peso de 3,918 kilos. Durante el parto se detectó una vuelta del cordón umbilical alrededor de su cuello, una situación que fue resuelta rápidamente por el equipo de salud, permitiendo que el nacimiento culminara sin complicaciones.
El hecho tuvo un significado especial para toda la comunidad sanitaria. Desde febrero de 2024 no nacía un bebé en el SAMCo de María Teresa, por lo que la llegada de Julián marcó un momento histórico para la institución y renovó la emoción de quienes trabajan diariamente al servicio de la salud.
Tras el nacimiento, tanto la mamá como el bebé evolucionaron favorablemente y, una vez estabilizados, fueron trasladados en ambulancia a un centro de mayor complejidad para continuar con los controles de Obstetricia y Pediatría.
Detrás de este nacimiento hubo mucho más que un procedimiento médico: hubo preparación, vocación, compromiso y un equipo que respondió con serenidad cuando cada segundo era decisivo.
La enfermera de guardia Gabriela Ferrari, la médica Andrea Paola Pérez y el equipo de ambulancia integrado por Catalina Coscia y Javier García fueron protagonistas de una madrugada que difícilmente olvidarán.
El SAMCo felicitó a la familia por la llegada del pequeño y agradeció el compromiso de cada uno de los profesionales que hicieron posible este nacimiento.
Porque algunas guardias cambian vidas. Y otras, como la del 11 de julio, también escriben una nueva página en la historia de un hospital.
“Bienvenido, Julián. Tu llegada ya forma parte de la historia del SAMCo de María Teresa”, fue el mensaje del Samco.
