El intendente de Venado Tuerto y presidente nacional de la UCR sostuvo que los agravios al mandatario brasileño generan un conflicto “innecesario” con el principal socio comercial de la Argentina y reivindicó el legado de Alfonsín y Sarney.
El intendente de Venado Tuerto y presidente nacional de la Unión Cívica Radical (UCR), Leonel Chiarella, cuestionó este lunes los insultos del presidente Javier Milei hacia su par de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y advirtió sobre las consecuencias que este tipo de declaraciones pueden tener para la relación bilateral entre ambos países.
A través de una publicación en su cuenta de X (ex Twitter), Chiarella enmarcó su postura en una fecha significativa: el 40° aniversario de la firma del Programa para la Integración Argentino-Brasileña, impulsado por los expresidentes Raúl Alfonsín y José Sarney, acuerdo que sentó las bases para la creación del Mercosur.
“En la semana en la que se cumplen 40 años de la firma del Programa para la Integración Argentino-Brasileña, asistimos a un conflicto innecesario con nuestro principal socio comercial”, expresó el jefe municipal.
En ese sentido, remarcó que “el insulto al que piensa distinto nunca puede ser el camino para un Presidente”, y consideró especialmente grave que esas expresiones se hayan realizado durante una visita oficial a otro país, “sin medir las consecuencias que puede tener para la relación bilateral y para la confraternidad entre pueblos hermanos”.
Chiarella también puso el foco en la importancia económica del vínculo con Brasil. Recordó que ese país es el principal socio comercial de la Argentina y afirmó que “Brasil no es un adversario ideológico: es el destino de uno de cada siete dólares que exporta la Argentina”. Además, sostuvo que “detrás de cada palabra hay fábricas, pymes y puestos de trabajo argentinos”.
En otro tramo de su mensaje, el dirigente radical defendió una política exterior basada en el consenso institucional y no en las disputas partidarias. “La política exterior debe ser una política de Estado, y no la extensión de una campaña ajena. La relación con Brasil se construye con respeto institucional, previsibilidad y trabajo diplomático serio”, manifestó.
Finalmente, recordó que el acuerdo firmado por Alfonsín y Sarney buscó consolidar un espacio económico común en una región que dejaba atrás las dictaduras y apostaba al crecimiento en democracia y con plena vigencia de los derechos humanos.
“Hoy más que nunca necesitamos una relación basada en el respeto y el diálogo. Argentina y Brasil tienen mucho más para ganar trabajando juntos que profundizando diferencias innecesarias”, concluyó Chiarella.
