La tradicional zapatería TATE, fundada en 1957 por la familia Pedraza, anunció el cierre de sus puertas. Durante casi siete décadas, el comercio fue parte de la vida cotidiana de varias generaciones de venadenses. “TATE nunca fue solamente un negocio. Fue nuestra familia. Fue nuestra casa”, expresaron sus propietarios.

Una de las historias comerciales más tradicionales de Venado Tuerto llega a su fin. Zapatería TATE, un histórico comercio del centro de la ciudad, anunció su cierre después de casi 70 años de actividad.

La noticia fue comunicada por la propia familia Pedraza a través de un emotivo mensaje en redes sociales, en el que repasaron la historia del negocio y agradecieron a todos aquellos que, de una u otra manera, fueron parte de ese recorrido.

TATE nació en 1957, de la mano del abuelo de la actual generación de propietarios. Según contaron desde la familia, aquel hombre puso en el emprendimiento su trabajo, sus sueños y gran parte de su vida.

Con el paso de los años, su hijo tomó la posta y continuó con el camino iniciado por su padre. A su lado estuvo también su esposa, acompañando, trabajando y atendiendo detrás de un mostrador que terminó convirtiéndose en parte inseparable de la vida familiar.

Más tarde llegó el turno de los hijos, que asumieron el desafío de continuar con aquella historia iniciada décadas atrás.

Mucho más que una zapatería

Para la familia Pedraza, TATE fue mucho más que un comercio.

“TATE nunca fue solamente un negocio. Fue nuestra familia. Fue nuestra casa. Fue una parte enorme de nuestras vidas”, señalaron en el mensaje con el que anunciaron el cierre.

Por sus puertas pasaron generaciones de familias venadenses. Clientes que con el tiempo se transformaron en amigos, empleados que dejaron su huella y miles de personas que fueron construyendo, de manera directa o indirecta, la historia del tradicional comercio.

Detrás del mostrador quedaron innumerables charlas, anécdotas y momentos compartidos. También los recuerdos de tres generaciones de una familia trabajando para sostener un proyecto que había comenzado en 1957.

“Nos quedan los recuerdos de nuestro abuelo trabajando incansablemente, de nuestro papá siguiendo sus pasos, de nuestra mamá atendiendo y acompañando cada día, y de nosotros intentando mantener vivo ese sueño familiar”, expresaron.

El adiós de una familia y de toda una época

El cierre de TATE no representa solamente el final de un comercio. También marca la despedida de uno de esos negocios tradicionales que durante décadas formaron parte de la identidad cotidiana de Venado Tuerto.

En su mensaje, la familia Pedraza tuvo palabras de agradecimiento para quienes eligieron el comercio a lo largo de los años, para aquellos clientes que estuvieron desde los comienzos y para quienes continuaron acompañándolos hasta los últimos tiempos.

También destacaron especialmente a todos los empleados que alguna vez formaron parte de la empresa y dejaron su huella en el lugar.

Y hubo un agradecimiento especial para la ciudad.

“Gracias a nuestra querida ciudad de Venado Tuerto por haber hecho posible que aquella zapatería que comenzó con nuestro abuelo en 1957 se convirtiera en parte de la historia de tantas familias”, expresaron.

Finalmente, la familia resumió en pocas palabras lo que significa cerrar una puerta después de casi siete décadas:

“Hoy cerramos una puerta, pero detrás de ella quedan casi 70 años de una historia que vamos a llevar siempre con nosotros”.

La historia de un abuelo que tuvo un sueño.
La de unos padres que lo continuaron.
La de unos hijos que tomaron la posta.

La historia de los Pedraza. La historia de TATE. Y también, de alguna manera, una pequeña parte de la historia comercial de Venado Tuerto.

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