Se cumple un nuevo aniversario de una de las noches más trágicas y desgarradoras en la historia de nuestra ciudad. El 7 de octubre de 2015, la imprudencia criminal y el desprecio absoluto por la vida se cobraron la existencia de una familia entera en la esquina de España y Agüero. Hoy, a once años de aquel fatídico siniestro vial, Venado Tuerto mantiene viva la memoria de Natalia Soledad Gavaciuti (30), su hija Rocío (12) y su pareja Leonardo Ismael Díaz (29), mientras el caso sigue resonando como un hito ineludible en los anales de la justicia penal argentina.

La noche en que el horror ganó las calles
Minutos antes de la medianoche de aquel miércoles de 2015, José Daniel Nacre, bajo los efectos de un cóctel de cocaína y marihuana, conducía a más de 80 kilómetros por hora un Volkswagen Bora negro que había robado horas antes en el barrio Rivadavia. Perseguido por patrulleros policiales cuyos llamados de alto ignoró por completo, Nacre transformó el vehículo en un arma letal dentro del radio urbano.

Al mismo tiempo, de manera trágica y azarosa, Natalia, Leonardo y la pequeña Rocío regresaban en motocicleta tras haberse reunido con otra familia para cerrar la venta de un motovehículo. Cruzaron la intersección con doble prioridad de paso, pero el impacto fue inevitable y devastador. El auto conducido por Nacre embistió de lleno al rodado menor, arrastrándolo unos 40 metros. Las tres víctimas fallecieron en el acto producto de politraumatismos severos, ante la mirada atónita de los testigos.

El largo camino judicial y un precedente nacional
Más allá del dolor comunitario, el caso cobró relevancia institucional por la batalla legal que se libró en los tribunales. La Fiscalía, decidida a no encuadrar el hecho como un simple “accidente”, sostuvo la figura de “homicidio simple con dolo eventual”. El argumento fue claro: al escapar de la policía en pleno centro, alcoholizado, drogado y a altísima velocidad, el conductor debió representarse que podía matar a alguien y, aun así, continuó con su accionar.

A lo largo de los años, el recorrido judicial dejó las siguientes marcas:

2017: El tribunal de primera instancia de Venado Tuerto dictó una condena histórica de 17 años de prisión.

2018: La Cámara de Apelaciones de Rosario ratificó la figura del dolo eventual, aunque morigeró la pena fijándola en 15 años de prisión de cumplimiento efectivo.

2022: Tras sucesivas apelaciones de la defensa, la Corte Suprema de Justicia de la Nación desestimó el último recurso y dejó el fallo firme por unanimidad, cerrando definitivamente el debate legal y consolidando una doctrina penal ejemplar para los delitos viales en el país.

Una herida abierta en la comunidad
Once años después, el dolor de los familiares directos permanece intacto. El devenir de los años expuso también las consecuencias colaterales de la tragedia, marcadas por profundas depresiones y pérdidas posteriores dentro del seno familiar que profundizaron el drama original.

Hoy, la esquina de España y Agüero ya no es solo una intersección geográfica de Venado Tuerto; es un espacio de memoria colectiva que demanda conciencia vial, control y el recuerdo permanente de tres vidas truncadas que cambiaron para siempre la conciencia jurídica y social de nuestra comunidad.

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