La Justicia subasta la planta correntina de 37 hectáreas tras su cierre definitivo. La historia de una inversión asiática que trabajó a pérdida, nunca logró la habilitación del SENASA y dejó a 100 familias en la calle.
El enorme predio de 37 hectáreas del frigorífico “Muralla China S.A.”, ubicado en el municipio de Riachuelo, Corrientes, va directo al desguace judicial.
Lo que en 2019 nació como una promesa clave para la ganadería correntina, hoy es solo un gigante vacío.
El Juzgado Civil y Comercial Nº 11 de Corrientes, a cargo de la doctora María Virginia Tenev, ordenó el remate público de la planta para el miércoles 8 de julio, con una base de US$5.018.071,23.
La subasta se ejecutará ese día a las 10, en el Colegio Público de Abogados de la capital provincial, bajo el martillo de Sebastián Armando Vallejos.
El proceso responde a una ejecución hipotecaria implacable. Sin embargo, el futuro comprador no solo deberá afrontar el costo del inmueble, sino también una pesada herencia social: sobre la planta pesan otros ocho embargos preventivos en el Juzgado Laboral Nº 4. Son los reclamos de cien operarios que exigen sueldos e indemnizaciones adeudadas tras el cierre definitivo.
El proyecto original era ambicioso. En octubre de 2019, capitales chinos reactivaron estas instalaciones —desde donde en su mejor momento exportaban a más de veinte mercados internacionales— con un solo objetivo: faenar hacienda local y exportar cortes vacunos directamente a China.
Pero el plan chocó contra una paredl: el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) nunca les otorgó la habilitación federal para vender al gigante asiático.
Trabas burocráticas y costos asfixiantes
Durante casi cuatro años, el presidente de la firma, Yi Zhuang, acumuló pérdidas millonarias. El trámite sanitario quedó congelado primero por cambios políticos en los organismos de control y luego por la pandemia. El directivo llegó a pagar a falsos gestores que prometían destrabar los papeles en Buenos Aires, agravando la crisis financiera de la empresa.
Sin el mercado chino, el frigorífico quedó confinado a plazas menores como Hong Kong y Brasil, que solo compraban menudencias y cortes muy específicos. Esa operación mínima volvió inviable el negocio.
La planta requería encender calderas gigantescas con costos fijos altísimos que una faena de apenas 4000 cabezas mensuales para el mercado interno no alcanzaba a cubrir. No era un matadero local; era una estructura de comercio exterior muriendo por falta de escala.
El golpe final fue macroeconómico. En el tramo final de 2023, la inflación y el tarifazo eléctrico pulverizaron la resistencia de la administración: la factura de luz saltó de $11 millones a $20 millones mensuales.
Con un déficit operativo irreversible de entre $10 y $15 millones cada treinta días, los dueños decidieron bajar la persiana.
El desenlace ocurrió el sábado 26 de agosto de 2023, cuando Yi Zhuang comunicó los despidos masivos a todo el personal. Al lunes siguiente, cuarenta empleados permanentes y sesenta temporarios recibieron sus telegramas.
Aunque la firma pagó $14 millones en indemnizaciones iniciales, las deudas acumuladas arrastraron el conflicto a los tribunales. Hoy, las promesas de prosperidad terminan en un expediente y el golpe del martillo judicial.
