La partida física del cantante más influyente de la contracultura argentina desató una ola de congoja nacional. El anuncio oficial paralizó los corazones de millones de fieles que alguna vez protagonizaron “el pogo más grande del mundo”. En el sur santafesino, la noticia reabrió el baúl de los recuerdos de una noche irrepetible: el 8 de julio de 1990, la fecha exacta en la que Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota hicieron vibrar el gimnasio del Club Atlético Jorge Newbery.
Aquel histórico concierto formó parte de la gira de presentación de “¡Bang! ¡Bang!… Estás liquidado”. Venado Tuerto fue testigo de una banda en pleno crecimiento hacia la masividad absoluta. El recital, organizado estratégicamente en la víspera del feriado por el Día de la Independencia (y luego de la final del Mundial Italia 90), convocó a miles de jóvenes de toda la región que colmaron las instalaciones del club deportivo.
El eco de una noche inolvidable
- Sonido fundacional: Testigos de aquella velada recuerdan la potencia de clásicos nuevos para la época como “Esa estrella era mi lujo” o “Nuestro amo juega al esclavo”. Tamién adelantaron temas de “La Mosca y La Sopa” y tocaron temas inéditos
- Cercanía única: El público venadense pudo ver al Indio Solari a pocos metros, en una época donde todavía el contacto visual directo y los espacios cerrados marcaban el pulso ricotero.
- Cierre de una era: Pocos meses después, el fenómeno obligaría al grupo a abandonar los recintos cerrados de las provincias para mudarse definitivamente a estadios de fútbol.

Con la confirmación de su fallecimiento en Buenos Aires, las redes sociales y las esquinas de Venado Tuerto comenzaran a poblarse de homenajes improvisados, remeras negras e imágenes rescatadas de aquel show del ’90. El Indio Solari se despidió de este mundo terrenal, pero su voz ronca y sus metáforas filosas quedaron inmortalizadas para siempre entre las paredes del Jorge Newbery y en el corazón de una ciudad que se enorgullece de haber sido parte de su leyenda.
