La historia de un abuelo venadense emocionó en las redes sociales. Pese a estar jubilado y haber trabajado toda su vida, sigue adelante con una actividad que lo hace sentir útil: vende plantines de tomate en la esquina de Chapuis y Aufranc.

Una historia sencilla, pero cargada de valores, se ganó el cariño de los vecinos de Venado Tuerto. Un hombre de 81 años, que trabajó desde niño y hoy está jubilado, continúa activo y encontró en la venta de plantines de tomate una manera de mantenerse ocupado y sentirse útil.

Su nieta Sabri fue quien compartió la historia en las redes sociales, donde expresó el enorme orgullo que siente por su abuelo y destacó su espíritu incansable, al que en la familia describen cariñosamente como un “culo inquieto”.

Según contó, el hombre vive solo y no tiene necesidad de seguir trabajando. Sin embargo, quedarse quieto no parece ser una opción para él. Por eso, quienes pasen por la esquina de Chapuis y Aufranc pueden encontrarlo ofreciendo sus plantines de tomate, una actividad que disfruta y que le permite seguir en movimiento a sus 81 años.

“Decir orgullo por el abuelo que tengo es poco. Él es el claro ejemplo de honradez y superación”, escribió Sabri en su publicación.

El reconocimiento de los vecinos
La historia también despertó comentarios de personas que ya tuvieron la oportunidad de cruzarse con él y conocer su emprendimiento.

Luciana contó que lo vio el día anterior en un semáforo, donde se encontraba con sus plantines, y destacó su actitud: “Muy respetuoso. Le compré uno. Es un gran ejemplo”.

Por su parte, Rosa expresó su admiración y sostuvo que, mientras se sienta bien, no hay que quedarse en casa vencido. Marcela también se sumó a los mensajes de reconocimiento y fue contundente: “Es un gran ejemplo a seguir”.

Los comentarios reflejan algo que va más allá de la venta de una planta: el respeto hacia una persona que, después de toda una vida de trabajo, conserva las ganas de hacer, producir y mantenerse activa.

Una historia que merece ser contada
En tiempos en los que muchas veces las buenas noticias pasan inadvertidas, la historia de este vecino recuerda el valor del esfuerzo, la perseverancia y la dignidad del trabajo.

A sus 81 años, este abuelo venadense sigue demostrando que las ganas de salir adelante no tienen fecha de vencimiento. Y mientras sus plantines esperan encontrar un lugar en los jardines y las huertas de la ciudad, él continúa escribiendo, con sencillez y humildad, una historia que llena de orgullo a su familia y despierta la admiración de quienes lo conocen.

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