El 15 de junio de 1996 quedó grabado para siempre en la memoria deportiva de Venado Tuerto. Aquella noche, Olimpia escribió la página más gloriosa de su historia al consagrarse campeón de la Liga Nacional de Básquet, el torneo más importante del país, tras derrotar a Atenas de Córdoba por 105 a 100 en el séptimo y decisivo partido de la serie final.
Tres décadas después, aquella conquista continúa siendo uno de los mayores hitos deportivos de la ciudad y un motivo de orgullo para generaciones de venadenses que fueron testigos de una campaña inolvidable.
El equipo dirigido por Horacio Seguí llegó a la definición luego de una temporada extraordinaria y logró superar a un poderoso Atenas, que por entonces era una de las grandes referencias del básquet argentino. La serie final se extendió hasta el séptimo encuentro y tuvo su desenlace en un colmado estadio de Olimpia, donde el conjunto local desató un festejo que todavía permanece vivo en el recuerdo de los aficionados.
Aquel plantel campeón estuvo integrado por jugadores que posteriormente dejaron una huella importante en el básquet nacional e internacional. Entre ellos se encontraban Alejandro Montecchia, Lucas Victoriano, Jorge Racca, Sebastián Uranga, Leonardo Gutiérrez, Walter Guiñazú, Michael Wilson y Todd Jadlow, entre otros.
Más que un campeonato, Olimpia representó una revolución dentro de la Liga Nacional. Su estilo dinámico, ofensivo y moderno marcó una época y convirtió al equipo venadense en una referencia para el básquet argentino. Incluso, en esa misma temporada, el club también logró la Liga Sudamericana, consolidando uno de los ciclos más exitosos que recuerde el deporte nacional.
La obtención de la Liga Nacional de 1995-96 continúa siendo el único título de Olimpia en la máxima categoría del básquet argentino, lo que le otorga un valor aún más especial. Para Venado Tuerto significó demostrar que desde el interior del país era posible competir y vencer a las grandes potencias deportivas de la época.
Hoy, al cumplirse 30 años de aquella histórica consagración, el recuerdo sigue intacto. La imagen de los jugadores levantando el trofeo, el estadio repleto y una ciudad entera celebrando forman parte del patrimonio deportivo de Venado Tuerto y de una de las gestas más recordadas de la Liga Nacional.
