Ocurrió en el establecimiento “Los Ángeles”, en el sur de Santa Fe. Tajearon reservas de maíz destinadas al tambo, soja y trigo para semilla. La administradora relató la trama detrás del ataque.
Un nuevo hecho de inseguridad rural sacude al sur de la provincia de Santa Fe.
Delincuentes ingresaron a un establecimiento agropecuario ubicado en la localidad de Villa Cañas —a 8 kilómetros de la ruta 94— y destruyeron un total de 12 silobolsas.
El ataque afectó severamente las reservas anuales de alimento para el ganado y semillas clave para la próxima campaña, generando pérdidas económicas que los damnificados califican como “un número gigante”.
El blanco del vandalismo fue el establecimiento “Los Ángeles”, propiedad de la sociedad anónima integrada por María Elba Díaz (presidenta de la firma, también conocida como María Elba Díaz de Garrigou), Héctor Julio y Ernes Díaz.
Adriana Luján Giordano, administradora y encargada del campo desde hace una década, relató con impotencia los detalles de una jornada negra para la empresa familiar.

Un ataque planificado en la oscuridad
Según el testimonio de Giordano, el ataque se perpetró con una precisión quirúrgica entre la madrugada del 28 y el 29 de mayo. “El 28 a la noche salió un equipo de fertilización que trabajó hasta las dos de la mañana; a esa hora los bolsones estaban intactos. Pero a la mañana siguiente nos encontramos con el desastre”, detalló la administradora.
Los vándalos se movieron a pie, amparados por la noche, y demostraron conocer a la perfección la disposición del establecimiento. “Entraron caminando a los lotes y sabían muy bien lo que iban a hacer. Rompieron bolsas en dos lotes distintos, moviéndose en un radio de entre 2 y 5 kilómetros en total. Fueron derecho a hacer daño, el corte fue con cuchillo y sabían lo que hacían”, afirmó Adriana de manera tajante.
En total, la destrucción alcanzó a 12 silobolsas: 8 de maíz, 2 de soja y 2 de trigo. La logística para intentar salvar lo que queda de la cosecha se transformó en una carrera contrarreloj y un enorme dolor de cabeza financiero.
“Terminamos la cosecha el 15 de mayo y dejamos el cereal de reserva para la venta que, por lo general, se realiza a fin de año. Ahora estamos trabajando a contrarreloj con equipos externos y chupadoras para recolectar el material y tratar de rescatar lo posible”, explicó.

Daño económico y un futuro comprometido
El impacto en la estructura productiva del campo es devastador. De las pérdidas, lo que más se lamenta es la destrucción de 1400 toneladas de maíz, que constituían la reserva anual para el funcionamiento del tambo.
A esto se suma el drama del trigo: “Son las semillas que vamos a sembrar en breve. Al quedar expuestas, tenemos que clasificarlas de inmediato porque pierden poder germinativo. El daño fue más grande de lo que se pueden imaginar”, advirtió Giordano.
A las pérdidas del grano se debe añadir el costo logístico de la contingencia. “El costo de contratar las máquinas de rescate es millonario, y a eso hay que sumarle el valor de reponer cada uno de los bolsones rotos”, agregó.

En manos de la Justicia
Ante la gravedad de lo ocurrido, desde el establecimiento ya se formalizaron tres denuncias penales en la Comisaría 6ª de Villa Cañas para que se investigue a fondo quiénes están detrás del atentado.
“Esto ya está completamente en manos de la policía, pero yo no puedo acusar a nadie”, remarcó Giordano, manteniendo la cautela sobre los posibles autores.
Por el momento, el caso también sumó la intervención de “Los Pumas”, la fuerza de seguridad rural de la provincia de Santa Fe, quienes reforzaron la vigilancia con patrullajes nocturnos en la zona.
Aunque para la administradora se trata de un “hecho aislado” en sus diez años al frente del campo, la saña del ataque vuelve a encender las alarmas y la preocupación en todo el sector agropecuario de la región.

By Marcelo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *