Una imagen publicada en X por el periodista porteño Fabián Waldman despertó una catarata de recuerdos y puso nuevamente en valor a una marca que forma parte de la historia industrial de Venado Tuerto: las tradicionales cocinas Carelli.

“Una buena calentada”, escribió Waldman al compartir la fotografía de una antigua cocina Carelli que, increíblemente, en 2026 todavía continúa funcionando.

La publicación rápidamente generó reacciones entre los usuarios, especialmente entre quienes conocen la historia de estas cocinas y saben que detrás de aquella marca había una parte importante de la identidad productiva de Venado Tuerto.

“Esas cocinas se fabricaban en Venado Tuerto. Lugar en el que vivo. Hermosas”, comentó uno de los usuarios.

Otro recordó una experiencia familiar vinculada directamente con aquellas cocinas: “Hermosa cocina, mí pá tenía una que tenía el tanque para el agua, cuando vivía en el campo”.

Y hubo quienes explicaron con precisión las características de aquel artefacto que hoy parece salido de otra época: “La vieja y querida cocina económica. Con el mismo fuego tenés dos hornallas, horno y, si no me equivoco, a la derecha, debajo de la planta, está la tapa del tanque para tener agua caliente”.

Más allá de su funcionamiento, la fotografía despertó algo todavía más poderoso: la nostalgia por una época en la que las cosas estaban hechas para durar.

Las Carelli no eran simplemente cocinas. Para muchas familias fueron parte de la vida cotidiana: acompañaron inviernos, reuniones familiares, comidas caseras y jornadas interminables en casas de campo y hogares de distintas generaciones.

Su diseño robusto y sus múltiples funciones las convirtieron en un elemento característico de otra época. Una cocina que permitía cocinar, calefaccionar y hasta disponer de agua caliente aprovechando el mismo fuego.

Un pedazo de Venado Tuerto que resiste el paso del tiempo

La historia tiene además un detalle que para los venadenses no pasa inadvertido: las cocinas Carelli fueron fabricadas en Venado Tuerto, convirtiéndose en parte del entramado industrial de la ciudad.

Por eso, la fotografía compartida desde Buenos Aires no solo recuperó un objeto antiguo. También hizo reaparecer, aunque sea por unas horas en las redes sociales, el recuerdo de una fábrica que alguna vez fue parte del paisaje productivo de Venado Tuerto.

Hoy, de aquella fábrica queda muy poco. El paso de los años fue borrando buena parte de sus huellas, pero las cocinas sobrevivieron en innumerables hogares y, en algunos casos, continúan cumpliendo la misma función para la que fueron fabricadas.

Y quizás ahí esté la verdadera razón de la sorpresa que provocó la imagen: en tiempos de productos descartables y tecnología que cambia constantemente, una Carelli fabricada hace décadas todavía puede encenderse y “dar una buena calentada” en pleno 2026.

Una vieja cocina. Una marca. Una fábrica que ya casi no está.

Y, sin embargo, una historia de Venado Tuerto que todavía sigue encendida.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *