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Por Juan C. Rodríguez
Otro episodio ocurrido en las últimas horas, reactualiza el viejo tema de los perros en las calles de nuestra ciudad, y la falta de soluciones al mismo, más allá de que exista una ordenanza que mucha gente se obstina en no cumplir.

El caso más reciente es el de un repartidor de soda y agua que sufrió un violento ataque cuando estaba realizando su trabajo en el barrio Mateo Fernández, más precisamente en Lisandro de la Torre y Agüero.
El animal, de quien se desconoce su propietario, si es que lo tiene, atacó tan violentamente al repartidor que el mismo, tratando de proteger su cara, fue lastimado en dos dedos de su mano, heridas de consideración que llevarán un largo tiempo de recuperación.
Gracias a la ayuda de varios vecinos, las heridas no fueron más graves. Testigos del episodio comentaron que este perro ya atacó en otras ocasiones a diversos transeúntes, pero nadie pudo precisar si el mismo es callejero, o reside en una casa de las inmediaciones, con lo que tendría un dueño, que claramente no se hace responsable de los ataques de su animal.
A esto debe sumarse otro hecho acaecido un mes atrás, cuando una vecina que circulaba en bicicleta fue atacada en Jujuy y Santa Fe por uno de los tantos perros que merodean en el Parque Municipal. Luego subió una foto a las redes sociales, preocupada por saber si el animal estaba vacunado, episodio que fue también multiplicado en las mismas redes, con anécdotas de personas que también fueron mordidas, o fueron testigos de hechos similares.
También tuvo gran repercusión otro incidente, protagonizado por Enzo Cáceres, propietario de una radio de frecuencia modulada, quien fue acusado por el propietario de un perro, que señaló que el mencionado, lo había matado a fierrazos. El mismo Cáceres publicó una Carta Abierta en su facebook personal, en el que denunció que fueron varios los perros que traspasaron el tejido de su propiedad para atacarlo violentamente: “La culpa de este ataque se debió a la irresponsabilidad, negligencia y falta de cuidado de sus dueños –dice Cáceres, agregando - En virtud de este ataque sufrí lesiones que hoy gracias a Dios puedo contar, sin embargo me encuentro hoy con la rodilla lesionada, en estado de shock por el miedo que sentí al haber sido atacado por uno de estos perros, dado a la total falta de cuidado de sus dueños. Después de agradecer públicamente a los vecinos que lo ayudaron, y comentar que no es la primera vez que esto ocurre, el atacado concluyó: “Hoy en día gracias a Dios, estoy escribiendo esta carta y les pido encarecidamente a todas las personas dueñas de estos animales que asuman las responsabilidades de tenerlos, como cuidarlos y evitar que dañen a otros, para que nadie pase por el miedo, dolor y sufrimiento que yo pasé".

Que se cumpla con la ordenanza
Estos hechos traen a mi memoria lo acontecido apenas me mudé al barrio donde vivo, cuando dos perros de gran porte (ambos incluídos en la lista de los PPP, Perros Potencialmente Peligrosos) atacaron a mi pequeño Bichón Frisé, causándole heridas que derivaron en su muerte. En ese momento me dirigí a hacer la denuncia ante el responsable del área municipal, el Dr. José Coda, quien diligentemente vino al barrio, visitó los domicilios donde residen ambos perros, y les dejó en claro a sus propietarios que los mismos, para salir a la calle, debían contar con bozal, bajo amenaza de ser multados. Como se sabe, el tema es de larga data, y no se le encuentra solución. En Rufino, hace un mes, cumpliendo con la Ordenanza vigente al respecto, se realizaron operativos con el fin de retirar canes sueltos en la vía pública y trasladarlos al Canil Municipal, también, como en nuestro caso, ante las múltiples denuncias de vecinos por mordeduras y accidentes provocados por la presencia de perros en la vía pública.
En nuestra ciudad, existe la Ordenanza Nº 4022/11, que regula la situación de los perros en la vía pública, y que claramente parece no ser cumplida. Algunas de sus generalidades indican:
Art.1: Dispóngase que la Dirección de Salud Animal dependiente de la Secretaría de Desarrollo Productivo sea la responsable de la ejecución de la presente normativa.
Art.2: Prohíbase abandonar o dejar caninos sueltos en la vía pública, caminos, espacios públicos o privados, donde su tenencia no sea permitida, que no se encuentren debidamente alambrados y/o cerrados.
Art.3: Los canes que se encuentren en la vía pública deberán ser conducidos por sus dueños o responsables sujetados con collar, cadena o correa adecuada y bozal si se tratase de un perro potencialmente peligroso.
Art.4: Todo perro vagabundo suelto en la vía pública y/o espacio público que carezca de dueño o responsable a cargo y sin identificación alguna, será comisado y conducido al Refugio Canino.
Art.5: El alojamiento de los animales capturados se efectuará en el Refugio Canino, donde se les brindará las condiciones adecuadas y donde los mismos serán debidamente identificados en forma indeleble para que en caso de reincidencia se multe a su dueño por permitir que el mismo deambule por la vía pública sin los medios de contención adecuada, la compañía de su dueño o de alguien responsable de la conducta del mismo.
Más adelante se refiere a los paseadores de perros, a los Criaderos y Guarderías, a la particularidad de los PPP, a las faltas, infracciones y sanciones.
El tema dista bastante de ser solucionado, y el lector con sólo hacer el ejercicio de memorizar, se dará cuenta que es muy difícil encontrarse con un perro con el bozal puesto. Mientras continúe la negligencia en este aspecto, seguirán las mordeduras, y sólo Dios nos protege de que no exista una tragedia mayor.