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Por Juan C. Rodríguez

Finalizado el raid electoralista del año, con nuevo presidente, es hora de comenzar a analizar qué puede pasar en la ciudad en este nuevo marco. La primera reflexión (insoslayable) es pensar cómo harán las desvaídas arcas del municipio para incrementar su patrimonio, con un gobierno provincial y otro nacional, no afines con su color político.

Es cierto que esta posibilidad que se le abre al gobierno provincial de recibir varios millones de dólares en concepto de coparticipación, abre también la puerta para que Venado Tuerto pueda recibir algo de las deudas que la provincia tiene con la gestión municipal local. Eso sería en lo que hace a lo económico. Que no es poco, teniendo en cuenta que hay muchas áreas del gobierno municipal que hacen agua por los cuatro costados, por falta de inversiones en los últimos años. Hablamos de transporte, de maquinaria, de infraestructura, de cosas básicas como pueden ser sierras para podar los árboles. Aunque usted no lo crea. En lo político, las cosas están un poco más complicadas.
Si bien es cierto que se puede respirar casi con alivio ya que a raíz de errores ajenos se mantuvo la intendencia, no dejan de preocupar los números del ballotage, que indican que un 67% votó por Macri mientras sólo un 33% lo hizo por Scioli. ¿Culpas? ¿Responsabilidades? Se deben saber en el entorno más cerrado del intendente Freyre, aunque las repercusiones de esos guarismos hayan impactado fuerte en el peronismo santafesino en general.
Ya hemos dicho en anteriores columnas que las esquirlas de la batalla Rostom – Aldasoro terminaron pegando en el centro del PRO, llevándolo a su hundimiento, ante un electorado que se sorprendió y se asustó, lo que terminó favoreciendo a Freyre.

Un Freyre al que le toca ahora la difícil misión de gobernar, con varios dolores de cabeza, como ser no encontrar aún un sucesor de fuste para el 2019, y saber que quizás ese año se vengan a luchar por la patria chica tanto Lisandro Enrico como Ricardo Spinozzi, más allá de versiones que circulan por estos días, que tienen como protagonista al diputado nacional que es clave en la construcción de poder en la ciudad.
Decía en mi última columna: “Evidentemente la cuestión aparece como delicada, si el gobierno provincial es socialista y el nacional fuese del PRO (terminó siendo). Debería surgir, como casi nunca, esa tan mentada “muñeca” de Freyre, para conseguir que nuestra ciudad no quede relegada a la hora de ser bendecida con obras. De todos modos, también hay cosas que hacer en lo local. Cuando venció en junio, el intendente dijo que habría cambios en el gabinete. Es más que obvio que hay áreas descuidadas, funcionarios desgastados, y poca creatividad y esfuerzo dando vueltas. Y algunos secretarios que han manifestado su intención de alejarse. Además, un nuevo frente de conflicto: son varios los barrios que, abandonados a su suerte y renegando de ese destino, echan las culpas a los presidentes vecinales, que paradójicamente, también son “porotistas”.
Quizás no haya habido inteligencia a la hora de priorizar cuáles son los puntos clave que hacen que haya decaído tanto la gestión Freyre. Seguridad, obras, basural, y el Patito Feo de la historia, la Cultura, han sido temas absolutamente descuidados y por eso el electorado le ha dado la espalda. Hablando de Cultura, veía a Hernán Lombardi, que fue durante años Secretario de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires, ratificando aquello de que para Macri siempre fue una prioridad, y que no escatimaba esfuerzos ni recursos para que exista una auténtica “cultura popular”. Que no es hacer festivales baratos, sino lograr que todas las manifestaciones culturales le lleguen a la gente, en todos sus estratos. Hacer que lo que se realice, sea popular, en función de la cantidad de gente que se vea beneficiada. Desde eso, que parece obvio pero es descuidado, también se consiguen votos. Por estos pagos, siguen sin entenderlo.