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Por Juan C. Rodríguez

No fueron pocos los sorprendidos la medianoche del 25 de octubre, cuando se supo que Macri le ganaba por dos puntos a Scioli. Si bien durante la madrugada el motonauta revirtió ese resultado, las encuestas aparecidas este fin de semana hablan de una posible victoria del candidato de CAMBIEMOS.

Y es en este momento que cabe preguntarse, nuevamente ¿Qué pasó en nuestra ciudad el 14 de junio? ¿O qué pasó ese mismo 25-O, en que Macri en Venado Tuerto obtuvo el 44% contra un exiguo 22% de Scioli? Si uno se sitúa en modo comparación, ese 44% de Macri contrasta ostensiblemente con el 30% de Rostom, la candidata del PRO (que además salió tercera). Y aquel contundente 35 % de Freyre (igual lejos de un 70% de 4 años atrás), se hace nada, se volatiliza al ver este 22% de Scioli hace dos semanas.
Ya se dijo que el triunfo de Freyre en junio tuvo más que ver con los errores de Liliana Rostom que con las virtudes propias. Si bien la dirigente de la Alianza PRO – Nuevo Horizonte dijo que el affaire con Aldasoro no influyó en este comportamiento del electorado, me había tomado un pequeño trabajo, preguntándole a varios conocidos a quien habían votado en las PASO y si habían sostenido el mismo voto. De 20 que habían votado a Rostom, 11 no lo hicieron en esa ocasión. Por afinidad con Aldasoro, por miedo a la imprevisibilidad, por desconcierto por la actitud, por lo que sea, más del 50% de los que les pregunté, cambiaron el voto. Y así también pueden entenderse los crecimientos de Freyre y de Pellegrini.
Señalaba desde esta columna que después de haber perdido las primarias, justo el día de las elecciones, se produjo el “momento Freyre”. Por varios motivos: el incremento de la seguridad, de la mano de la llegada de Gendarmería, ostentosamente efectiva; las cuadras pavimentadas, la caliza aplicada, los que fueron a votar, que en las PASO no lo habían hecho (un 7% más). Y se ve que votaron por el reelecto intendente, que tuvo dos mil votos más que en las primarias.

¿Qué pasó ahora?

Si bien varios de los dirigentes de peso del PJ pasaron por nuestra ciudad (Omar Perotti, José “Pepe” Scioli, hermano y funcionario del candidato, algunos funcionarios de la provincia de Buenos Aires y hasta la esposa del propio candidato, Karina Rabolini, sin olvidar al ministro de Defensa de la Nación, Agustín Rossi, quien ya había estado aquí para las Primarias provinciales y locales), daría la sensación de que hubo un cierto “relajamiento”, causante casi directo de ese flaco 22%. Ni siquiera alcanzaron los últimos anuncios del intendente de la llegada de grandes obras para la ciudad solventadas por el gobierno nacional, como el de la de red de gas.
Tema que en los últimos días fue casi un remedo de la campaña del miedo nacional, cuando el intendente sugirió que quizás con la victoria de Macri, se haría muy difícil que se concrete.
Evidentemente la cuestión aparece como delicada, si el gobierno provincial es socialista y el nacional fuese del PRO. Debería surgir, como casi nunca, esa tan mentada “muñeca” de Freyre, para conseguir que nuestra ciudad no quede relegada a la hora de ser bendecida con obras. De todos modos, también hay cosas que hacer en lo local. Cuando venció en junio, el intendente dijo que habría cambios en el gabinete. Es más que obvio que hay áreas descuidadas, funcionarios desgastados, y poca creatividad y esfuerzo dando vueltas. Y algunos secretarios que han manifestado su intención de alejarse. Además, un nuevo frente de conflicto: son varios los barrios que, abandonados a su suerte y renegando de ese destino, echan las culpas a los presidentes vecinales, que paradójicamente, también son “porotistas”.
Así las cosas, recordamos que en su momento anunciamos un Concejo más difícil, más combativo, con la propia Rostom, Vernetti, Chiarella, Paris (que tal como presagiamos, parece irse para el PRO). Cuatro concejales propios, en un cuerpo legislativo de diez, seguramente con un presidente ajeno (¿Seguirá Díaz Vélez, que ha demostrado vocación de diálogo?). Muchas preguntas, a 13 días de las elecciones, que con su resultado pueden variar también para uno u otro lado, el destino de nuestra ciudad. Si están de acuerdo con lo dicho, les pido que no se hagan muchas ilusiones, porque por lo general las sugerencias de este columnista son expresamente ignoradas por el intendente.
Cerramos con la misma reflexión que el 15 de junio: ha llegado para Freyre el momento de no distraerse. Esperamos, por el bien de nuestra ciudad, que no lo haga.