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Por Juan C. Rodríguez

Como expliqué la otra vez, Daniel Burela es el alter ego de un periodista conocido. Cuenta cosas en su diario, muy cercanas a la realidad, mientras mezcla ficción y literatura con pantallazos de lo cotidiano. Es adicto a las series, gran lector, muy melómano, y alterna sus gustos con la época que transitamos. Entremos, veamos lo que nos propone cada día.

 

Daniel Burela es un periodista que transitó redacciones, anduvo por varias radios, lleva muchos años en la televisión. Tiene ideales, y gusto por ciertos placeres: ama viajar, le encantan los buenos tragos, y se pone selectivo a la hora de escuchar radio. Siempre repite que uno como periodista debe dar lo mejor de sí, perfeccionarse permanentemente, hacer cursos, leer, capacitarse, así esté en el mejor medio o en el más humilde. Por ahí pasa uno de los secretos de la profesión. No muchos lo entienden. Burela está escribiendo un diario de su vida. Accedamos a algunas páginas.

Viernes

Se cumplió un mes de la muerte de un familiar, muy querido, muy joven. Estas cosas sirven para replantearse actitudes, hacerse eternas preguntas sobre la vida y la muerte, tejer juicios de valor sobre la justicia o la injusticia de estos episodios terribles. Durante un mes busqué frases, me apoyé en lecturas, traté de encontrar explicación a lo que suele parecer inexplicable. Desde luego que no quedé conforme, quién puede conformarse con frases casi de ocasión… me prometí darle entidad y peso a las opiniones e ideas de los que aún están, me prometí cuidarme, me prometí tantas cosas…. Me ayudaron la música, y desde luego, la lectura. Advierto que la ciudad está atravesando una etapa de letargo, hay políticos que están pensando qué harán desde enero, otros levantan la mano, postulándose para cargos, no quieren quedar afuera del reparto. Mientras, lo vertiginoso de las obras pierde velocidad, y la tan mentada seguridad vuelve a parecer una entelequia. Más allá de las reuniones, de la denuncia de falta de nombramientos y de la escasez de personal, la gente sigue siendo víctima de robos. Hechos que obviamente no se resuelven con reuniones.

Sábado

En la columna anterior, conté que estuve con el Subcomisario Alejandro Druetta, jefe de Drogas Peligrosas del Departamento Gral. López. Ahora se rumorea que lo llamarían a indagatoria por presunto enriquecimiento ilícito, en el marco de la llamada “Causa Tognoli”. Alguien que se había ganado el reconocimiento de toda la clase política local y regional, pasa a ser sospechoso. Son intrincados los caminos de la droga y sus personeros. Alejandro Druetta es recordado por ser el oficial que detuvo en un controvertido operativo al narcotraficante de Villa Cañás Carlos Andrés Ascaíni. Fue el 8 de mayo de 2013. Será apasionante seguir este tema. Releyendo un libro de Agatha Christie, me encuentro con una frase: “La maldad no es algo sobrehumano, es algo menos que humano”. Esto coincide con la noticia que brindan los medios locales, acerca de la muerte en plena calle de un perro galgo, ocurrido ante la vista de todo el barrio. Casi no hay palabras para calificar este hecho, donde un perro, ante la desidia absoluta de su dueño, fue muriendo de hambre y deshidratación, mientras a pocos metros, otra galga estaba en similar estado, moribunda. Parece una noticia menor. No lo es. Se transforma en una acuarela de lo que podemos ser los humanos.

Domingo

Se anuncia que Venado Tuerto es la primera ciudad con un cartel rutero que señala la distancia a las Islas Malvinas. No se sabe si la noticia es importante. Trasciende que las autoridades dicen que es “para concientizar”. Conciencia que falta en decenas de otras actitudes que ensalzan el colonialismo, pero nadie parece darse cuenta. Por si le interesa, estamos a dos mil kilómetros de Malvinas y a 3.400 de la Base Marambio. Ese día muere el escritor sueco Henning Mankell, autor de exitosas novelas policiales protagonizadas por el inspector Kurt Wallander. La noticia coincide porque se puede establecer un parangón entre la literatura de Mankell, maestro de la novela negra nórdica, que sofisticaba los crímenes que transcurrían en sus páginas, y la muerte de una persona en Venado Tuerto, asesinado en una riña más propia de Tarantino, en medio de juramentos de venganza y vecinos del Barrio Villa Casey que denuncian que los incriminados habían cometido varios delitos, y era una situación que se veía venir. Hace años que conozco situaciones “que se veían venir”, pero no se sabe por quién, si nadie ve, o nadie quiere involucrarse en resolver las mismas.

Lunes

Se complica el tema de la noche venadense. No hay acuerdo sobre la ordenanza que debería regular la diversión nocturna. Como tantas otras cuestiones, lleva varios años. Hace mucho moderé un debate sobre el tema de las confiterías, en el Centro Cultural Municipal. Fue ante la olímpica indiferencia de los padres, casi nulos en su presencia en ese encuentro que hablaba de algo que los debería preocupar directamente. Obvio que nada se modificó, al contrario, tiende a complicarse. También otro detalle sugestivo es que los concejales (éstos, los anteriores y los recontra-anteriores), se ponen de acuerdo en un tema, después sufren los embates del “apriete”, cambian de idea, y las cosas vuelven a fojas cero. Esa permeabilidad del órgano legislativo, es lo que anima a todos a discutir. Comerciantes, colectiveros, remiseros, taxistas, propietarios de confiterías, y etcéteras varios, se animan a la discusión, porque siempre, por algún motivo, algún concejal afloja, y la ruleta vuelve a girar. Personal de Inspección General y concejales se reunieron para ver qué medida tomar. Sería posible ahora encontrar unanimidad y hacer un solo proyecto sobre todo lo que es la noche, incluyendo varias ordenanzas y sus modificatorias, que en buen romance indicaría que pubs y boliches deben cerrar a la misma hora (salvo los pubs en donde no hay espectáculos), la zonificación donde pueden radicarse ese tipo de espacios, y la ubicación de cámaras de video vigilancia fuera de los establecimientos, las medidas de seguridad que deben tomar los propietarios, las erogaciones en los operativos de tránsito y otros asuntos. Me pregunto si dentro de diez años estaremos hablando de lo mismo.

Martes

Subo a facebook la foto de la casa ubicada en Belgrano y 9 de Julio, la de Andueza. Ya lo había hecho hace un par de años, y me pareció que con el crecimiento de la página “Un viaje virtual al pasado de Venado Tuerto” la repercusión iba a ser mayor. No me equivoqué, casi doscientas personas dieron su aprobación, y decenas de mensajes condenaron a los responsables de esa desnaturalización del patrimonio que fue ese desguace, cuando una casa que era hermosa, un ícono de la ciudad, se redujo a la nada, a un triste espacio vacío, donde después hubo una calesita, como triste remedo de una época que fue de gloria. Para colmo, los comentarios fueron atravesados por denuncias de que varias de las pertenencias de la casa fueron a parar a una vivienda de Mar del Plata. Muy triste todo. Recordé una frase de la película Terapia de Riesgo, que dice “La depresión es la incapacidad de construir un futuro”. Me queda picando la frase. Pienso en esos años, cuando sin depresión, se fue destruyendo el futuro. Y pienso en hoy, cuando los comentarios de los venadenses tratan de alertar sobre la necesidad de proteger el patrimonio arquitectónico, urbanístico y paisajístico. Veo una película cualquiera alcanzada en un zapping furioso. Un monje le dice a un joven: “El único lugar donde tus sueños son imposibles es en tus pensamientos”. Veo el diario que dice que en una maratón solidaria se juntaron 3.800 kilos en donaciones. Pienso que todo es posible. Es un buen momento para empezar a soñar.